Artrosis

Las lesiones, las tensiones crónicas o también una disminución de la calidad del tejido cartilaginoso pueden propiciar daños en los cartílagos y conducir así a una artrosis.

Aunque también otras enfermedades como la osteoporosis o, por ejemplo, las inflamaciones articulares contribuyen a la aparición de un desgaste articular prematuro. En esto, decrece la capa cartilaginosa de la articulación e incluso desaparece por completo en algunos puntos de la articulación. Se produce así un doloroso roce en las superficies debilitadas.

Puesto que existen artrosis de formas y en estadios muy distintos, antes de comenzar el tratamiento, hay que determinar con precisión las causas y crear un tratamiento específico. Únicamente así se puede evitar el avance del proceso de desgaste.

Representación esquemática de tejido cartilaginoso dañado
Representación esquemática de tejido cartilaginoso sano

Síntomas

Al principio, los afectados tienen una sensación de rigidez y tensión en las articulaciones afectadas que se convierten paulatinamente en dolores. La postura adoptada para mitigar el dolor causa limitaciones de movimiento y contracturas musculares que reducen la movilidad a largo plazo.

Terapia

En el estadio inicial, puede llevarse a cabo un tratamiento en el marco de terapias conservadoras como inyecciones articulares, tratamientos con medicación y fisioterapia. Para el tratamiento mínimamente invasivo, disponemos de cirugía artroscópica con suavización y refrescamiento de los cartílagos.

La operación de reemplazo de la articulación únicamente se toma en consideración en estadios avanzados. Hoy en día disponemos de una gran variedad de implantes, de modo que podemos encontrar la prótesis de cadera o la prótesis de rodilla adecuada para cada paciente y lograr una mejor calidad de vida.