Fracturas articulares

Las acciones violentas externas como caídas o golpes pueden ocasionar fracturas óseas. En las zonas cercanas a las articulaciones, los motivos suelen ser movimientos abruptos más allá del radio articular normal, que también pueden producir luxaciones.

Lo más frecuente es que se produzca una torcedura del pie, la cual puede conllevar una fractura de tobillo. Cuando se rompen las articulaciones o los huesos cercanos a las articulaciones, con frecuencia también hay lesiones concomitantes de cartílagos, de tendones o de ligamentos.

Radiografía de una fractura articular

Síntomas

Cuando se produce una fractura, el paciente padece dolor e hinchazón en la zona afectada y la articulación ya no se puede mover ni cargar como habitualmente. Con frecuencia, se producen desviaciones manifiestas. Hay que tener en cuenta que la intensidad del dolor no siempre indica que se trata de una fractura. En muchos casos, los esguinces van acompañados incluso de mayores molestias.

En las fracturas abiertas, en las que se produce una lesión cutánea abierta sobre el punto de la fractura, se corre un algo riesgo de infección, ya que las bacterias pueden entrar por la herida. Tienen que ser tratadas inmediatamente.

Radiografía de una fractura articular de la muñeca

Terapia

Independientemente del método terapéutico que se emplee, la meta siempre es inmovilizar la zona afectada para que el hueso vuelva a soldarse. En las fracturas simples sin desplazamiento, es suficiente emplear un tratamiento conservador con un vendaje enyesado o sintético.

En las fracturas con desplazamiento, se suele emplear un tratamiento quirúrgico. Sobre todo, las fracturas cercanas a las articulaciones requieren fisioterapia lo antes posible, de manera que la articulación no se agarrote.