Intervención de prótesis articular

La artrosis o las enfermedades reumáticas avanzadas suelen conllevar dolores crónicos y una limitación del andar que dificultan la vida notablemente. Hablamos en este caso de una pérdida de calidad de vida, porque el dolor limita considerablemente la actividad del paciente. En estos casos, las medidas conservadoras o quirúrgicas para la conservación de la articulación no tienen un efecto suficiente y la articulación natural tiene que ser sustituida por una articulación sintética: una endoprótesis.

Representación de una prótesis articular

Endoprótesis moderna

El desarrollo de la endoprótesis moderna en los últimos 30 años ha permitido que hoy dispongamos para cada paciente de implantes que podemos seleccionar en cada caso para la sustitución de superficies articulares o articulaciones deterioradas. Los materiales y los diseños han experimentado unos desarrollos que garantizan una durabilidad de décadas.

Gracias a la capacidad de caminar recuperada, nuestros pacientes obtienen una nueva calidad de vida con autonomía y ganas de vivir.

Asesoramiento exhaustivo y personalizado

Le damos especial importancia a un asesoramiento exhaustivo y personalizado de nuestros pacientes, así como a la planificación a tiempo de un tratamiento previo y posterior en el marco de nuestro programa general. Priorizamos también una exhaustiva exploración previa y una planificación quirúrgica personalizada para obtener los mejores resultados posibles. La terapia contra el dolor personalizada, determinada junto con nuestros anestesistas y terapeutas, y los cuidadosos procedimientos quirúrgicos, mínimamente invasivos siempre que sea posible, permiten una movilización y carga de la articulación poco después de la intervención.

Prótesis de cadera

La cadera es una de las articulaciones que más carga soportan. Por eso, es frecuente que sufra un desgaste (artrosis).

Si ya no es posible aliviar las molestias mediante tratamientos conservadores o una intervención quirúrgica de otro tipo, resulta útil la sustitución de la articulación deteriorada por una articulación artificial, denominada endoprótesis. Esta tiene que adaptarse a las exigencias y a las cargas de cada paciente. Ya que una articulación artificial, en la medida de lo posible, debe durar toda una vida, la elección de la endoprótesis en cada caso es sumamente importante. Puesto que en la artrosis se ven afectadas las dos partes de la articulación, el acetábulo y la cabeza femoral, deben sustituirse las dos.

Qué tipo de prótesis empleamos depende del avance de la enfermedad, de la carga esperada y de la edad del paciente.

Radiografía de una prótesis de cadera
Radiografía de una prótesis de cadera
Radiografía de una prótesis de cadera
Radiografía de una prótesis de cadera

Detalles del tratamiento

Duración del tratamiento: aprox. entre 1 y 1,5 horas
Estancia en la clínica: por lo general, de 10 a 12 días. Durante ese tiempo, los pacientes aprenden los fundamentos más importantes para el tratamiento posterior.
Reposo: unas semanas Para fortalecer la musculatura y corregir el paso irregular que tenía el paciente, es imprescindible la fisioterapia. Después, el paciente puede volver a caminar correctamente y retomar su rutina diaria sin ayudas para caminar.
Deporte: También se puede practicar con una articulación artificial. Sin embargo, es necesario para ello un asesoramiento personalizado para que no se sobrecargue la articulación artificial.

Pacientes jóvenes

Para pacientes jóvenes, preferimos las prótesis de superficie, en las que no se reemplaza toda la cabeza femoral, sino que se cubre únicamente con una cúpula metálica. La ventaja es que se conserva gran parte del hueso. El éxito a largo plazo requiere que el hueso esté sano y sea estable.

Para pacientes jóvenes, también son una buena alternativa las prótesis de vástago corto, pues ofrecen una mayor flexibilidad a la hora de seleccionar las superficies de deslizamiento de la articulación. Estas se engarzan directamente en el fémur con un vástago de titanio de tan solo 10 centímetros aproximadamente y se integran con él.

Pacientes mayores

También en pacientes mayores, si la estructura ósea todavía es buena, se pueden colocar prótesis no cementadas. En estos casos, empleamos entonces unos vástagos de titanio algo más largos, que también se adaptan con precisión al hueso y garantizan un anclaje seguro.

Si la calidad ósea está deteriorada debido a osteoporosis, el vástago de la prótesis se ancla de forma estable mediante un pegamento artificial denominado cemento óseo.

Prótesis de rodilla

Si la rodilla está tan dañada, por ejemplo, por artrosis o enfermedades reumáticas, que las medidas conservadoras o quirúrgicas ya no proporcionan el alivio deseado, se toma habitualmente la decisión de sustituirla por una articulación artificial. En función de las circunstancias individuales, seleccionamos la prótesis adecuada para cada paciente.

Las prótesis de rodilla se dividen básicamente en dos tipos: la sustitución parcial de la articulación y la sustitución total de la articulación (endoprótesis total). En el primer tipo, se reemplaza tan solo la parte de la superficie articular que está muy dañada, que suele ser la parte interior de la articulación de la rodilla. El tipo de endoprótesis total que se emplea depende del avance de la enfermedad.

Por lo general, si los ligamentos de la rodilla todavía son estables, reemplazamos solamente las superficies articulares deterioradas por desgaste con una prótesis de superficie. Esta permite la mejor recuperación de la movilidad natural de la rodilla y proteger las estructuras óseas sanas.

Si el proceso de desgaste ya ha ocasionado una inestabilidad notable de la rodilla, mediante una articulación con eje se puede recobrar la función articular y la capacidad de caminar sin dolor y de forma segura. La prótesis, a modo de bisagra, permite el movimiento de la rodilla y estabiliza la articulación en gran medida.

Radiografía de una prótesis de rodilla
Radiografía de una prótesis de rodilla
Radiografía de una prótesis de rodilla
Radiografía de una prótesis de rodilla

Detalles del tratamiento

Duración del tratamiento: aprox. 1,5 horas
Estancia en la clínica: por lo general, de 12 a 14 días. Durante ese tiempo, los pacientes aprenden los fundamentos más importantes para el tratamiento posterior.
Reposo: unas semanas. Para fortalecer la musculatura y corregir el paso irregular que tenía el paciente, suele ser necesaria la fisioterapia. Después, el paciente puede volver a caminar correctamente y retomar su rutina diaria sin ayudas para caminar.
Deporte: También se puede practicar con una articulación artificial. Sin embargo, es necesario para ello un asesoramiento personalizado para evitar la sobrecarga de la articulación artificial.