Lesiones de tendones

Los tendones transfieren la fuerza de los músculos a los huesos y mueven las articulaciones. Los daños en los tendones pueden originarse por sobrecarga o por lesiones; por ejemplo, un movimiento abrupto puede ocasionar distensiones o roturas de fibras tendinosas. Ya que los tendones presentan normalmente una gran estabilidad, las roturas suelen aparecen en tendones previamente dañados.

Por ejemplo, la tendinitis o las inflamaciones de las vainas tendinosas debilitan el tejido y aumentan el riesgo de rotura de tendón. Por eso, siempre que se tratan las lesiones de este tipo, es imprescindible determinar las causas para también poder tratarlas, por ejemplo, con medicamentos antiinflamatorios.

Representación esquemática de lesiones de tendones

Síntomas

Las distensiones se suelen manifestar a través de molestias al mover la articulación. Por lo general, las roturas ocasionan un dolor agudo y repentino. A menudo, los pacientes perciben también un chasquido y ya no pueden mover activamente la articulación afectada.

Terapia

En muchos casos de enfermedades de tendones, las terapias conservadoras como la crioterapia o la termoterapia y los medicamentos antiinflamatorios alivian las molestias.

En caso de tendinitis crónica, por ejemplo, en la muñeca, es necesario extraer la vaina tendinosa inflamada. Si los extremos del tendón están lo bastante cerca uno del otro, también nos las podemos arreglar normalmente sin una intervención quirúrgica. Por lo general, suele bastar una inmovilización de las articulaciones adyacentes para que el tendón pueda volver a unirse.

Si, en una lesión, los extremos del tendón están muy alejados uno del otro, deben llevarse a cabo medidas quirúrgicas como, por ejemplo, la sutura del tendón o, rara vez, el trasplante de tendón.