Trasplante de cartílago

En caso de daños en los cartílagos provocados, por ejemplo, a consecuencia de lesiones de cartílago, el trasplante de cartílago es idóneo para reemplazar las zonas dañadas. Para ello, el lugar dañado debe tener una extensión máxima de tres centímetros cuadrados.

Este procedimiento se emplea especialmente en caso de daños en los cartílagos de la parte superior del tobillo y de la zona de la rodilla. En las zonas articulares que soportan mucha carga, se recomienda implantar directamente trozos de hueso y cartílago o bien cultivar células cartilaginosas e implantarlas más adelante con un sustrato.

Detalles del tratamiento

Duración del tratamiento: de 30 a 60 minutos
Estancia en la clínica: 4-5 días
Reposo: de 6 a 12 semanas
Fisioterapia: ocasionalmente necesaria
Incapacidad laboral: según la profesión
Deporte: después de entre 12 y 16 semanas

Desarrollo del tratamiento

Trasplante de hueso y cartílago: en primer lugar, durante una intervención artroscópica, extraemos la parte enferma de la articulación. Con un punzón o una fresa especiales, se extraen entonces uno o más trozos de hueso y cartílago de zonas articulares poco desgastadas y, a continuación, se implantan como sustituto en la zona dañada. Como compensación, se puede implantar la parte dañada en la región sana. De esta manera, se contrarresta la sobrecarga de esa área.

Trasplante de cartílago autólogo: en una artroscopia, se alisa el área dañada y se extrae material celular cartilaginoso de forma estéril. Este se envía a un instituto especializado para ser cultivado. Transcurridas tres o cuatro semanas, se implantan entonces con un sustrato las células cartilaginosas cultivadas en el marco de una segunda intervención artroscópica, de modo que crezcan cubriendo el defecto.

Representación esquemática de un trasplante de cartílago