Denervación

Desde hace 200 años conocemos en la literatura médica el efecto del frío sobre nervios irritados: mediante la crioterapia o denervación se pueden inmovilizar los nervios de manera controlada, de manera que, durante un tiempo determinado, no puedan transmitir impulsos de dolor. Este método mitiga así las molestias, pero no elimina la causa real.

Por tanto, recomendamos siempre esta medida si en caso de, por ej., dolor crónico o enfermedades como la espondilitis, el síndrome de facetas o la enfermedad de Bechterew, no se puede tratar directamente la causa, si siguen apareciendo molestias tras intervenciones quirúrgicas (como en el caso del síndrome postnucleotomía) o si un mal estado general de salud del paciente no permite una intervención.

El efecto reductor del dolor dura aproximadamente un año y hace innecesaria la ingestión de medicamentos. La probabilidad de éxito es de aprox. un 70 por ciento.

Detalles del tratamiento

Duración del tratamiento: 15-30 minutos
Estancia en la clínica: ambulatoria o breve hospitalización
Incapacidad laboral: 1 semana
Conducción: tras 1 semana
Deporte: tras 2 semanas

Desarrollo del tratamiento

Tras aplicar una anestesia local, introducimos una fina aguja en el lugar afectado. Con la ayuda de estimulación eléctrica se puede reconocer con certeza el nervio irritado. Para la crioterapia, la sonda de frío crea una gota de hielo en la punta de la aguja que se enfría hasta entre unos -50 y -60 C.

A menudo, se aplica la crioterapia en varios lugares adyacentes para asegurarse de eliminar el foco del dolor. El mismo efecto puede conseguirse en la denervación mediante calor (láser, radiofrecuencia, termocoagulación).