Dolor crónico

El dolor crónico es una enfermedad que ha de ser tomada en serio y que afecta a mucha gente. Mientras que, la mayoría de las veces, el dolor agudo puede ser achacado a una causa determinada y, por así decirlo, funciona como señal de alarma del cuerpo, el causante de dolor crónico no suele ser fácil de encontrar.

Hablamos de dolor crónico si se viene padeciendo desde más de medio año. A menudo la causa que originó el dolor ya no existe: una estimulación fuerte o continua puede dañar las fibras nerviosas a largo plazo y, así, tras algún tiempo con un estímulo mínimo, se envían señales de dolor al cerebro. Otros agentes que consideramos causantes son el estrés o la ansiedad.

El dolor crónico surge tras una cirugía abierta de la columna vertebral (el denominado síndrome postnucleotomía) u otras operaciones, por polineuropatía (por ejemplo, polineuropatía diabética), por el síndrome de Sudeck, por un fuerte desgaste de la columna vertebral en varias secciones, así como tras radioterapias y lesiones. Después de una amputación puede surgir el denominado dolor fantasma.

Una chica joven se toca un punto de dolor en la espalda

Síntomas

Los síntomas dependen mucho de la situación y la sensibilidad personales. Mientras que hay enfermedades que se pueden palpar o que pueden reconocerse en radiografías, el dolor crónico requiere charlas exhaustivas entre médico y paciente. Cuanto con más exactitud describa los dolores, tanto mejor podemos hacernos una idea de su enfermedad y desarrollar la terapia correspondiente.

Terapia

Para reducir el dolor crónico, en nuestra clínica utilizamos, entre otros, algunos procedimientos mínimamente invasivos como, por ej., la estimulación medular (marcapasos para el dolor) y la crioterapia. Además, profundizamos en las causas: si existen, por ejemplo, molestias ocasionadas por el estrés, es recomendable un tratamiento interdisciplinario.