Tumores

Los tumores pueden aparecer en todo el organismo, también en la columna vertebral, en especial en el canal espinal. Importante: este diagnóstico no implica necesariamente cáncer. Inicialmente identificamos como tumores todas las excrecencias y bultos para, a continuación, realizar una diferenciación básica entre:

  • tumores benignos (meningiomas, neurinomas);
  • tumores malignos;
  • metástasis malignas (propagaciones de tumores de otras regiones del cuerpo).

En una exploración precisa e individual aclaramos qué tipo padece usted e iniciamos los pasos de tratamiento correspondientes.

Síntomas

Desgraciadamente, los tumores no se pueden reconocer mediante síntomas específicos. Se descubren con frecuencia por casualidad durante una exploración de la espalda. Independientemente de si son benignos o malignos, las excrecencias angostan a menudo el espacio de las fibras nerviosas y ejercen presión sobre ellas. Entre las posibles consecuencias se encuentran el dolor, que puede extenderse a veces a las piernas, el entumecimiento y los trastornos de micción.

Algunos tumores provocan una destrucción paulatina de la vértebra afectada, por lo que la columna vertebral pierde estabilidad y aumenta el riesgo de fracturas.

Terapia

Ya que los tumores no poseen un cuadro clínico claramente delimitable, generalmente es necesario un tratamiento interdisciplinario llevado por médicos de distintas especialidades. Según el tipo, la posición y el tamaño del tumor, puede ser necesaria una extirpación quirúrgica.

Con ayuda de la microcirugía, se pueden eliminar totalmente los tumores benignos, sobre todo si se descubren pronto. Si va acompañado de una destrucción de las articulaciones vertebrales, se aplican otros procedimientos como la espondilodesis para recuperar la estabilidad. También se puede emplear quimioterapia y/o radioterapia.