Tumores cerebrales

Los tumores se diferencian esencialmente entre benignos y malignos. Para establecer de qué tumor se trata, llevamos a cabo un diagnóstico exacto, para el que, entre otros métodos, se emplea la tomografía por resonancia magnética (TRM). Además de los denominados tumores cerebrales primarios, que surgen en las células cerebrales o en las meninges, también se puede formar metástasis, es decir, la propagación de tumores hacia otros órganos.

De los tumores que aparecen en el interior del cráneo, de un 15 a un 25 por ciento lo componen los denominados meningiomas. Se trata en este caso de alteraciones del tejido casi siempre benignas que se forman en la meninge. Normalmente, los meningiomas crecen muy lentamente y aparecen a partir de los 40 años de edad. Estos tumores también se pueden producir en la médula espinal (véase Columna vertebral/Tumores).

Los gliomas se encuentran también entre los tumores más frecuentes y se generan en las denominadas células gliales, que conforman el envoltorio y soporte del sistema nervioso. Al contrario que los meningiomas, los gliomas también pueden ser de crecimiento rápido. Unos subtipos de los gliomas son los astrocitomas y los glioblastomas.

En las denominadas células de Schwann, que son las que recubren las fibras nerviosas, se pueden generar neurinomas. Estos tumores benignos no forman metástasis y pueden surgir tanto en el interior del cráneo como en el interior del oído (neurinoma acústico).

En la glándula pituitaria o hipófisis también se pueden formar adenomas. Estos tumores también son benignos, pero en algunos casos producen hormonas.

Síntomas

Los síntomas de los tumores cerebrales no se pueden definir con claridad y dependen, entre otros factores, de la posición del tumor. En el estado inicial, los afectados no suelen sentir ninguna molestia y conforme va creciendo el tumor, más claros se vuelven los síntomas.

La mayoría de las veces, el primer síntoma es el dolor de cabeza, que con el paso del tiempo cobra mayor intensidad. Más adelante pueden llegar a darse ataques epilépticos, mareos, náuseas, así como trastornos del habla, de la vista y del movimiento. Además, en muchos casos se desarrollan alteraciones psíquicas como falta de memoria, aumento de la irritabilidad o cambios de ánimo, entre otras.

Muy típicos de los neurinomas son los trastornos del equilibrio y, en el caso de los neurinomas acústicos, una sordera parcial que puede llegar a convertirse en total.

Terapia

Además de aplicar quimioterapia y radioterapia en el caso de tumores malignos y de ofrecer un tratamiento personalizado de los síntomas, extraemos las alteraciones del tejido, por lo general, con ayuda de la microcirugía.